Críticas

El desafío que plantea la naturaleza a la pintura parece no tener término. Virginia Tagle asume desde una postura intimista esa re-mirada sobre el modelo natural. Flores, viejas casas, el mar, lleno todo esto de transparencia y de luz fugaz, forman el sustento de este querer atrapar de nuevo la ya extensa historia de la mirada del pintor sobre el mundo entorno.

Virginia Tagle es intimista porque sus encuadres, su colorido, su luminosidad hablan de una mirada ensimismada sobre un objeto que finalmente pareciera hablar de su propia condición humana: naturaleza pintada por una mujer se convierte en la metáfora de su espíritu.

GASPAR GALAZ
Crítico de Arte,
Profesor de la Universidad Católica

Virginia Tagle, bajo entonaciones de gran calidez y luminosidad, nos brinda su recreación de nuestros lugares rurales, campos y jardines, donde las flores se expresan con soltura y sencillez. Su paleta es rica en grises y en veladuras de color, con un marco compositivo optimista y dotado de personalidad. Con frecuencia recurre a las manchas ricas en materia para acentuar en un gesto de expresionismo no exagerado la importancia del objeto o de la zona compositiva, dejando amplios espacios de suave luz libres a la imaginación y solaz tranquilo de la mirada del espectador. Recorrer sus obras es establecer un reencuentro grato con el mundo que nos rodea en su imagen de naturaleza, ajena a urbanismos rígidos o a imágenes angustiadas.

DR. ANTONIO FENANDEZ V.
Director de la Pinacoteca
Universidad de Concepción

Lo primero que se me viene a la cabeza mirando la pintura de Virginia Tagle es “el goce”.

“Goce” de la pintura como materia que va dejando la huella de la propia felicidad en el acto de pintar.

No deja de impresionarme como la praxis puede llenar el alma del que hace, incluso cambiar el propio horizonte y el de otros.

Imágenes simples y cotidianas nos llegan con esa carga mágica e inexplicable… La Emoción se proyecta al compartir este goce primitivo…. La pintura ahí nunca tiene fin.

Cristian Marambio
Pintor

MUESTRA NECESARIA Y FÉRTIL

Hoy más que nunca necesitamos de la sensibilización del ojo ya que la mirada se ha transformado en el cómplice mas silencioso de las crueldades de nuestra sociedad.

En este sentido, la muestra de Virginia Tagle se erige, desde su calidez y armonía visual, como un reducto nostálgico de todo lo que hemos perdido, y que irónicamente aún está ahí. El paisaje trazado por Tagle, si bien intenta alejarse a veces de lo anecdótico e ilustrativo, alcanza toda su fuerza y belleza cuando es especialmente fiel a ciertos detalles de la naturaleza. En otras palabras, cuando logra renunciar a las presiones de un medio que sigue incitando a los creadores a reflejar en sus obras la autonomía del lenguaje pictórico.

Carmen Muñoz Hurtado
Crítica de Arte
Diario El Mercurio, 10 de Mayo 2001

Un árbol, un paisaje, una ciudad casi perdida en el horizonte lleva a las telas Virginia Tagle. Motivos que se originan a raíz de singulares viajes de la artista ; sobre todo son viajes emocionales. Viajes del alma. En estas pinturas hay intimidad y fuerza, poesía y drama, soledad y belleza. Su uso del color ahora mas contenido, su trabajo del óleo en capas, la textura, su búsqueda de la luz y un hacer creativo mas abstracto ( que envuelve el motivo en brumas, nubes y grandes espacios), van dando cuenta de su alejamiento de lo meramente ilustrativo, pero que conserva una cierta figura. Desafío no fácil al tratarse del paisaje, tema sensible a caer en lo obvio y añejo.

Cecilia Valdés U.
Crítica de Arte,
Diario El Mercurio, abril 2001

Virginia Tagle es una paisajista de alma. Se detiene con calma ante la naturaleza. Con el mismo espíritu elabora plásticamente el cromatismo de lo observado. Luego traspasa sus impresiones a la tela para plasmar una visión que está mas cerca de la abstracción que de la realidad. Es así como sus obras, especialmente las del último período, interpretan las atmósferas cromáticas que percibió. Se aleja de la narración o de la descripción de un determinado lugar. No le interesa el dibujo, prefiere la mancha. Intenta que sus telas transmitan al espectador emociones cargadas de ciertos grados de humedad o aridez.

Gema Swinburn